Ayer, nos sentimos todas y todos, unidos contigo, en la Eucaristía, puesto que te teníamos presente en toda la misa. En la Comunión que recibir, te pedí que, no me abandones nunca, ya que eres mi Ángel de la Guarda. En todo momento, sentí tu presencia, la cual, me transmitió paz y serenidad. ¿Te ha gustado el regalo que te he hecho, con la presencia de Máximo, cantándote el Ave María, de Schubert, y Esther, su esposa, a compañándole, musicalmente, con el violín?. Isabel, la tesorera de tú Centro, te ha regalado, otro violinista, su sobrino. El conjunto musical de dúo de violinistas y el tenor cantando, tu Ave María ¿verdad que, ha sido precioso y muy emotivo?. ¡Cómo a ti, te ha gustado tanto la música clásica!. ¿Habrás disfrutado con nuestro regalo, y por supuesto, ver a tu hijo, hermanos y a todas tus amigas. (Tanto de la infancia, como las del Centro de la Mujer) reunidos en tú nombre, y participando de la celebración de la Santa Misa, en tu honor?. Sra. Duquesa, me despido de ti, hasta otro ratito. ¡Ah! cómo somos amigas, y a demás, ahora, ere tú mi Ángel de la Guarda, enchúfame con tú Jefe, ¿de acuerdo?. Besos.


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